martes, 4 de agosto de 2009

1000 Islands

Alrededor de la 1:30 llegamos al lugar de donde iba a salir el barco que nos llevaría a dar una vuelta por el área de 1000 Islands, cerca de Kingston, donde habíamo estado dos días antes.

Nos subimos al barco y a las 2 comenzó el recorrido. Básicamente, el área de 1000 Islands consiste en una serie de canales que corren entre las islas, algunas de las cuales son pequeñas, mientras que otras son minúsculas, jeje. Nos dijeron que para que un pedazo de tierra sea considerado isla es suficiente con que tenga 2 árboles, así que aunque el nombre es 1000 Islands en realidad son 1866.

Es como un lugar de descanso o retiro, se ven muchas casas en la orillas, algunas de las cuales son muy bonitas. Incluso hay gente que tiene su islita y construye ahí su casa. Como el lago Ontario está entre Canadá y Estados Unidos, algunas de las islas pertenecen a un país y algunas al otro.

Un símbolo de las 1000 Islands es el Boldt Castle, que fue construido a principios de siglo por un tipo muy rico, como una casa para su esposa. Tuvo mala suerte porque la esposa murió antes de que el castillo estuviera terminado, y nunca vivieron ahí. El recorrido que hicimos nosotros dura una hora, y no se detiene en el castillo. Hay otro recorrido de 3 horas y media en el que ofrecen una comida, y sí hace escala en el castillo, pero en nuestro caso no nos hubiera servido de mucho, porque la isla del castillo es suelo americano, y hay un pequeño puesto de aduana, por lo que necesitamos visa de Estados Unidos para visitar el castillo.

Después de darle la vuelta al castillo nos regresamos al muelle por la misma ruta que habíamos ido, pero ahora acercándonos a la orilla contraria y pudimos ver mejor algunas casas que no habíamos visto bien la primera vez. Terminando el recorrido regresamos al autobús y continuamos con el viaje de regreso a Toronto.


Una muestra de las casas.


Ésta es una que me gustó mucho.


Boldt Castle.


De regreso al muelle.


El barco en el que hicimos el recorrido.

Québec

Domingo 5 Julio, 3:30 PM, llegamos a Québec City. El profe de conversación nos dijo que cuando le pregunta a los estudiantes que han hecho éste viaje cuál fue su ciudad favorita, casi todos dicen que Québec City, y yo estoy de acuerdo, la zona del Viejo Québec (Old Québec) es espectacular, el estilo europeo está siempre presente. La ciudad acaba de cumplir 400 años de su fundación en el 2008.

El autobús nos dejó justo en el centro del Old Québec, que está en lo alto de una colina. Nos dieron 4 horas para recorrer el área: yo pensé que era bastante tiempo pero la verdad se nos pasó rápido. Estuvimos un rato en una parte que son los restos de un fuerte, que usaban los franceses como defensa cuando los ingleses los atacaban. De ahí caminamos por un mirador y luego por un sendero que va subiendo la colina; estuvo pesado porque eran como 300 y tantos escalones pero al final llegamos hasta arriba. De Ahí bajamos por el otro lado y estuvimos recorriendo las calles. Pasamos por un callejoncito que nos gustó mucho, porque se parece mucho a las fotos que siempre se ven de Europa, y como todo está en francés, se siente uno como si estuviera en París, jeje, pero más barato.

A las 7:30 nos regresamos al autobús y nos llevaron al hotel. Ésta vez no era de una cadena conocida pero estaba muy bien, con una alberca interior. Lo único que nos nos gustó fue que estaba lejos del Old Québec, no podíamos regresar caminando. Nos cruzamos la calle a cenar a un Burguer King y nos costó un poco entendernos con la chica que nos atendía porque no hablaba inglés, pero ps al final pudimos. Nos regresamos al hotel con la idea de salir más tarde a algún lado, pero nos acostamos y nos ganó la hueva. Sólo bajamos un rato a la alberca, pero resultó que la cerraban a las 10 y ya era muy tarde, así que nos regresamos al cuarto.

Al día siguiente otra vez madrugamos para subirnos al autobús a las 7 y nos llevaron a desayunar a un buffet oriental. Generalmente nosotros no comíamos con el grupo, tratábamos de buscar algún lugar cercano y más barato, pero en ésta ocasión no encontramos nada más, así que nos quedamos ahí. Después de eso salimos de regreso a Toronto, un viaje de 8 horas más o menos, con una escala programada en 1000 Islands, cerca de Kingston.

La Plaza de Armas, donde nos dejó el autobús.


El edificio emblemático de Québec City.


Ésta es desde el mirador que da al río.


En un pequeño puente sobre una de las calles.



La vista del callejón desde unas escaleras.


En el callejón.


El hotel donde nos quedamos.

Montreal

Montreal está en la provincia de Québec, que es la parte francesa de Canadá. Yo pensé que ahí veríamos todas las señales de la calle y cosas así en francés y en inglés, pero no, todo está solo en francés, y la mayoría de la gente te habla primero en francés, y hasta que tú les hablas en inglés ya te contestan igual. Se supone que actualmente Montreal es la segunda ciudad de habla francesa más grande del mundo, obviamente después de París. Ahora entiendo como hay canadienses que no aprenden inglés nunca: si vives en Québec no lo necesitas para nada. Algo curioso es que hay gente de allá que se viene a Toronto a estudiar inglés.

Bueno, regresando al viaje, llegamos a Montreal como a las 6:30 más o menos, paramos a comer y de ahí nos fuimos al hotel. Por el precio que pagamos por el viaje, pensamos que nos iban a llevar a los hoteles más amolados que encontraran, pero en realidad nos fue bastante bien: nos quedamos en un Holiday Inn prácticamente en el centro de la ciudad. Estuvimos un rato en el hotel en lo que nos cambiábamos y por ahí de las 10 nos reunimos con nuestros paisanos y fuimos a dar una vuelta.

En esa semana hubo un festival de jazz en Montreal, del que ya sólo alcanzamos a ver un poco porque no termina muy tarde, pero se ve que estuvo bueno, jeje. Cierran varias calles y había muchísima gente. Mi impresión es que la ciudad no es tan multicultural como Toronto, no se ven tantos inmigrantes, y la mayoría de la gente tiene rasgos europeos. No se trata de ser malinchista, pero como dijo una amiga de Ydania: aquí la gente es más bonita que en Toronto.

Anduvimos caminando por la calle St. Catherine, una de las principales y donde hay varios antros. Una chica de las que iba con nosotros ya había estado antes en Montreal y conocía algunos lugares. Fuimos primero a uno pero como que no nos gustó, era de esos que hay que hacer fila un rato para llegar con el wey de la entrada y ya dependiendo de cómo te vea es si te deja entrar o no (y nosotros como que no íbamos muy elegantes que digamos), aparte cobraban cover. Caminamos un poco más y llegamos a un lugar que estaba mejor, lástima que no recuerdo el nombre. Era como un bar de varios pisos, y en el más alto tenían una pequeña pista de baile. Estuvimos un rato ahí y luego nos pasamos a la parte de atrás del primer piso, donde tenían unas mesas. Ahí comimos el poutini, algo típico de Montreal, que básicamente son papas fritas con dos tipos de queso.

La levantada estuvo buena porque teníamos que estar en el autobús a las 6:45. El problema fue que llegamos al hotel entre 4:30 y 5, y nos levantamos a las 6. Del hotel nos llevaron a dar una vuelta al Chinatown, que no sé si sólo vimos una cuadra o eso es todo lo que hay que ver, pero me pareció mucho más pequeño que el de Toronto.

De ahí fuimos a la catedral de Notre Dame, que por fuera no se ve muy especial pero por dentro es espectacular. Tiene varias pinturas y unas cuantas cosas de oro. Nos dijeron que es el lugar más exclusivo de Montreal para casarse, y que la ceremonia anda en unos cuantos miles de dólares. Por desgracia no dejan tomar fotos adentro, tratamos de tomar unas pero sin flash no salían bien, y con flash no se podía enfocar porque había que salir corriendo cuando se acercaba un señor a regañarnos, jeje. De la catedral nos fuimos a la Iglesia de Sait Joseph (o algo así) que está sobre el monte que le da nombre a la ciudad (Montreal = Monte Real = Mont Royal). Ahí no entramos porque cobraban 3 dólares y va contra mis creencias religiosas darle dinero a una iglesia. Estuvimos en la cafetería viendo el panorama hasta que regresamos al autobús.
La siguiente parada fue la Montreal Tower, que hicieron para los Juegos Olímpicos (del ’76 me parece) y se encuentra a un lado del estadio, y el Biodome, un zoológico que representa 4 diferentes medio ambientes y que está al pie de la torre. Por desgracia estábamos muy cansados y con mucho sueño como para entrar a las atracciones, así que nos quedamos descansando en el pasto junto al Biodome, durante la hora y media que estuvimos ahí. A las 11 regresamos al autobús y dejamos Montreal para ir a Québec City.

La vista desde nuestro cuarto en el hotel.


En la calle St. Catherine, durante el Jazz Festival.


Afuera de la catedral de Notre Dame.


La Iglesia de St. Joseph.


Montreal Tower.


Biodome.