viernes, 24 de julio de 2009

Ottawa

La escuela organizó un viaje a 3 ciudades cercanas: Ottawa, Montreal y Québec para mediados de julio. Ya habían hecho uno en mayo pero esa vez cuando tratamos de comprar los boletos ya estaban agotados, así que ahora queríamos comprarlos con tiempo. Sin embargo, una amiga de Ydania sugirió que mejor fuéramos por medio de una agencia de viajes de Chinatown, porque nos saldría mucho más barato. Fuimos a checarlo y en efecto, el autobús y el hospedaje nos costaron 136 CAD por persona en habitación cuádruple, cuando con la escuela eran 215, así que hicimos el pago desde 2 semanas antes del viaje.

El sábado 4 de julio nos reunimos afuera de las oficinas de la agencia en Chinatown a las 6:45 AM, de ahí pasamos a otros puntos de la ciudad donde subió más gente al autobús y a las 8 ya estábamos en la autopista. Como era de esperarse, la mayoría de los pasajeros eran asiáticos, presumiblemente chinos, jeje, pero éramos varios mexicanos, 11 en total.

Como a las 10:30 AM llegamos a Kingston, una ciudad que se encuentra a la orilla del lago Ontario, como Toronto. Es una ciudad pequeña pero bonita, muy tranquila. Lo más destacable que tiene es una universidad bastante grande. Estuvimos ahí como una hora más o menos, desayunando en la orilla del lago. A las 11:45 nos subimos al autobús y salimos para Ottawa, la capital de Canadá.

Llegamos a las 2:30 más o menos, y nos quedamos un rato en el área donde se encuentra el Parlamento, la sede del gobierno de Canadá. Frente al Parlamento hay una fuente, llamada la Eternal Flame, que la hicieron para conmemorar los 100 años de existencia de Canadá, en 1967, y que se supone debe estar encendida siempre, sin importar el clima ni ninguna otra cosa. Y digo “se supone”, porque el día que fuimos estaba apagada. Lo comenté con un maestro y me dijo que ha ido a Ottawa varias veces y jamás ha visto la flama encendida, jeje.

Estuvimos un rato cerca del Parlamento; a un costado hay un mirador donde se puede apreciar una vista panorámica de la ciudad, que está dividida por un río. Tomamos varias fotos y nos regresamos al autobús. De ahí nos llevaron al Museo Canadiense de la Civilización, que se encuentra al otro lado del río. Nosotros no entramos al museo, en lugar de eso caminamos por un puente de regreso al otro lado del río y estuvimos dando vueltas un rato por un pequeño mercado. Nos gastamos la hora y media que nos habían dado y regresamos al autobús. De ahí salimos a la autopista de nuevo para ir a Montreal.

El edificio del Parlamento.

A un costado del Parlamento.

Panorámica de los edificios cernanos al Parlamento.

Panorámica del río que divide Ottawa.

Nuestro autobús.

El Parlamento visto desde uno de los puentes que atraviesan el río.

viernes, 10 de julio de 2009

An Evening at the Museum

El martes 30 nos pasó algo curioso. Estábamos en una intersección cerca de la escuela, comiendo unos hot dogs, cuando de repente se para enfrente de nosotros una señora en una camioneta, y nos habla para que nos acerquemos. Obviamente en México sabemos que no debemos acercarnos a extraños, jajaja, pero como estamos en Canadá pues me animé a ver qué quería, y me dio unos pases para entrar gratis a algunos lugares (igualito que en México).

La cuestión es que los pases caducaban ese día y como seguramente ella no los iba a poder utilizar, pues mejor los regalaba. Eran tres, pero el único que me llamó la atención era para el Royal Ontario Museum (o ROM). Yo ya tenía pensado ir, y ahora con el pase que podíamos entrar los dos gratis pues aprovechamos y nos lanzamos.

La entrada normalmente cuesta 22 CAD por persona, así que nos ahorramos una buena lana. Sólo pagamos 6 CAD que son extra para tener acceso a una exposición especial de los Rollos del Mar Muerto. Supuestamente es la primera vez que los dejan salir al extranjero para que se exhiban públicamente, así que había que aprovechar la oportunidad.
La exposición consiste en varias reliquias encontradas en las cuevas donde estaban los rollos, así como algunos de los cilindros en los que se guardaban éstos. Por supuesto, también estaban varios fragmentos de los rollos, que la verdad se veían muy bien conservados para tener casi 2 mil años. Leí que los trajeron en varios aviones, porque no se podían arriesgar a que se fueran a perder todos juntos en caso de un accidente, jeje, algo así como la leyenda urbana de la fórmula de la Coca Cola.

Después de eso pasamos a la parte de las culturas asiáticas, donde había varios murales y pinturas chinas, y varias cosas de Japón, incluyendo algunas armaduras de samurais y katanas.
En el segundo piso tienen una exhibición de minerales, con todo y joyería hecha de piedras preciosas (esmeraldas, rubíes, zafiros, etc).

Después nos pasamos a la parte de historia natural, donde tienen muchas figuras de todo tipo de animales, a tamaño real. Por supuesto, no nos podíamos perder la parte de los dinosaurios, que siempre es lo que más me llama la atención. Tienen muchos esqueletos, la mayoría son recreaciones, también a tamaño real, pero algunos sí tienen uno que otro hueso de verdad.

Desgraciadamente para cuando terminamos ahí ya era tarde, llegamos al museo como a las 4 y cuando terminamos de ver los dinosaurios ya eran las 7:30, así que no nos dio tiempo de subir al tercer piso, que es donde tienen las culturas del mundo, incluyendo la sala egipcia con los sarcófagos y todo lo relacionado a sus ritos funerarios.

Lo bueno es que los miércoles de 5 a 6 P.M. me parece que la entrada es gratis, así que averiguaré bien y regresaré a ver lo que me faltó.

No me avisó Ydania que iba a tomar una foto,jeje.

Posando junto a un camello.

Con los dinosaurios.

Frente al Tiranosaurio Rex.

Gay Parade

El domingo fuimos a ver el Gay Parade, que es un desfile que cierra la Pride Week (semana del orgullo) y es la fiesta más grande de la comunidad gay. De hecho, el Gay Parade es el festival más popular de Toronto, y se reúnen más de un millón de personas cada año. Cierran varias calles y se arma una fiesta.

El desfile era a las 2 P.M. y llegamos temprano, desde antes de la 1. Algo curioso fue que estaba lloviendo, y dejó de llover exactamente a las 2, cuando empezaba el evento. Al día siguiente en el periódico hablaban del desfile con un titular que decía “It never rains in our parade” (nunca llueve en nuestro desfile).

Duró aproximadamente hora y media y estuvo bueno, básicamente es como un desfile de carnaval, algunos salen normal, otros disfrazados e incluso hubo un grupo de tipos que salieron encuerados.





Blue Jays & Korean Town

El martes 23 nos pusimos de acuerdo en la clase de conversación para ir a un juego de baseball. En sí el de la idea fue Quan Li, un compañero coreano que es muy aficionado pero no había ido a ningún juego. Nos vimos cerca del estadio un poco antes de las 7. Éramos 6: Quan Li, otro compañero coreano que no recuerdo su nombre, un amigo suyo de Japón, Miguel de España, Verónica de México y yo. Algocurioso de los juegos aquí es que empiezan a las 7:07 P.M., y son muy puntuales; no empieza a las 7:06 ni a las 7:08, sino a las 7:07 en punto, jeje.

El juego estuvo bien, los Blue Jays ganaron sin muchos problemas y nos entretuvimos bastante. Aunque a Miguel y Verónica no les gusta el baseball, les estuvimos explicando las reglas y se la pasaron bien.

Después del juego nos pusimos de acuerdo para ir a cenar otro día, y el sábado 27 nos reunimos en una estación de Subway llamada Christie, que se encuentra en el barrio conocido como Koreantown, por obvias razones. Ahí Quan Li nos llevó a un restaurant para probar su comida. Comimos dumplings, que son como unas pequeñas empanadas y sabían bien; unos fideos que no recuerdo como se llaman, que no estaban mal; y una sopa llamada kimshi, que según es de lo más popular en Corea, pero como que no nos gustó, jejeje.

En el juego de los Blue Jays.

Otra en el juego.

El campo.

Cenando en Korean Town.

Boat Party

El viernes 19 de junio fuimos a una fiesta en un bote, organizada por la escuela. El bote en cuestión era uno de estilo antiguo, con velas y toda la cosa. Llegamos como a las 7 P.M., a esa hora ya había un montón de gente. El barco no era muy grande, pero nos pudimos medio acomodar unas 200 personas.

Dejamos el puerto como a las 8 y el barco hizo un recorrido por el lago Ontario, que nos permitió disfrutar unas espectaculares vistas panorámicas de la ciudad, primero con el atardecer y después, ya que había oscurecido, con las luces de los rascacielos.

Al principio la fiesta estuvo medio lenta, pero ya después el ambiente empezó a mejorar. Nos divertimos bastante, lo único malo fue que se pasaron con los precios: 25 CAD por la entrada, y 6.50 cada cerveza, nos salió bastante cara la media borrachera, y digo media porque no nos alcanzó la lana para que se nos subiera, jejeje.

El bote donde fue la fiesta.

En el bote, con Toronto Island al fondo.

Con la isla de fondo.

Con varios cuates mexicanos, y uno japonés, jejeje.

Toronto al atardecer.

Con Jorge y Omar.

Con los japonenes e Ilse, de México.